11 de enero de 2014

Diferencias entre TDA-H y problemas de comportamiento


TDA/H Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y componentes genéticos.

Los estudios realizados en sus inicios a niños con falta de atención y trastornos conductuales describía: conducta desafiante, desobediencia, agresividad, crueldad, actitud rencorosa, falta de honestidad, tendencia a tener accidentes.
 
Se fundamentaba en el origen biológico más que en un defecto en la educación familiar podía ser hereditario o el resultado de un daño en el momento del nacimiento.
 
Se concluía que los niños con TDAH tenían daño cerebral y se presentaban 3 características en forma adicional: atención deficitaria, actividad irregular e impulsividad.
 
En el TDA/H se reconoció 3 variedades diferentes del trastorno:
  • Predominio del déficit de atención.
  • Predominio de la impulsividad e hiperactividad.
  • Tipo combinado.
 Por lo tanto el TDAH es un trastorno en el comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.
Es importante conocer la sintomatología del TDA/H para un diagnóstico y tratamiento en los enfermos.
 
Además es importante la educación al público, docentes y al personal a cargo de niños en edad escolar, el conocimiento del trastorno y su manejo debe llegar a la sociedad. También es necesario detectar y atender a la población de adultos que presentan el trastorno.
 
Las investigaciones que se realizan con respecto al TDA/H permitirán obtener mejores resultados en estrategias de intervención terapéutica, identificación y prevención de factores de riesgo. Y lograr así una mejora en la calidad de vida del enfermo de TDAH y su familia.

Según el DSM-IV-TR (APA, 2001), los criterios aplicables para diagnosticar el TDAH son los siguientes:
 
1. Presenta seis o más de los siguientes síntomas de falta de atención durante al menos 6 meses con una intensidad superior a la que normalmente manifiestan las personas de su misma edad:

Desatención: 
  • No suele prestar atención a los detalles. Comete errores frecuentemente en el colegio, el trabajo u otras actividades.
  •  Le cuesta mantener la atención en tareas o actividades de tipo lúdico.
  • Parece que no escucha cuando se le habla.
  • Intenta evitar realizar tareas que le suponen un esfuerzo mental sostenido (actividades escolares o tareas domésticas).
  • Pierde objetos frecuentemente (ejercicios, lápices, libros, juguetes, etc.)
  • Es descuidado en las actividades de la vida diaria.

2. Presenta seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad durante un periodo mínimo de 6 meses con una intensidad superior a la que normalmente manifiestan personas de esa edad:

Hiperactividad: 
  • Suele mover en exceso las manos y los pies o no se está quieto en el asiento.
  •  No suele permanecer sentado en las situaciones en las que se espera que lo esté.
  • Suele correr o saltar en situaciones en las que no es propio hacerlo.
  • Tiene dificultades para realizar actividades o juegos tranquilos.
  • Suele estar en movimiento y actuar como si tuviese un motor en marcha continuamente.
  • Suele hablar en exceso.
Impulsividad:

  • Suele dar respuestas precipitadas antes de que se hayan terminado de formular las preguntas.
  •  Le cuesta esperar su turno y respetar las colas.
  • Suele correr o saltar en exceso en situaciones en las que no es propio hacerlo.
  • Suele interrumpir a los demás y entrometerse en las actividades de otros.
3. Algunos de estos síntomas que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años.

4. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (escuela, casa o trabajo, por ejemplo).

5. Deben existir pruebas de que hay un problema clínicamente significativo del funcionamiento social y académico o laboral.

6. Los síntomas no están presentes exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia o cualquier otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por otro trastorno.

Además del DSM-IV-TR, existe otra clasificación diagnóstica, CIE-10, para definir este trastorno.

Pautas de intervención en TDA-H por parte de los padres:
Un niño hiperactivo necesita:
 
  • Una familia con normas claras y bien definidas.
  •  Que representen una exigencia adaptada a la medida de sus posibilidades.
  • Ambiente ordenado y organizado.
  • Sereno, relajante y cálido.
  • Una familia que reconozca el esfuerzo realizado por el niño.
  • Que le anime a situarse y a organizarse.
  • No dejarse manipular por los caprichos del niño.
  • Manteniendo los límites educativos de forma racional, estable e inamovible.
  • Que le faciliten estrategias resolutivas de problemas.

Para cumplir bien el papel que les corresponde, los padres necesitan:
 
  • Un diagnóstico temprano de la situación en la que se encuentra su hijo.
  •  Información sobre el grado de afectación de su hijo.
  • Tener presente que el problema tiene solución, pero hay que tomar las medidas oportunas.
  • Disponer del asesoramiento adecuado sobre aspectos educativos generales y específicos del trastorno.

En manos de los padres está:
  • Coordinar el intercambio de información entre el neurólogo, el psicopedagogo y el profesor del aula.
  •  Promover un ambiente familiar estructurado.
  • No activar al niño con su comportamiento.
  • Poner límites educativos correctos, adecuados a la capacidad del niño.
  • Crear buenos hábitos de estudio.
  • Fomentar el reforzamiento positivo.
  • Generalizar la utilización de autoinstrucciones.
  • Favorecer el contacto controlado con otros niños.

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